Más allá del mármol: Marmoles Man celebra 15 años de actividad y arte contemporáneo
En su nueva sede de Massa, cuatro grandes obras de Luciano Massari, una serie de pinturas realizadas directamente sobre piedra y un mural permanente de 500 metros cuadrados realizado en colaboración con Walter «Wally» Contipelli, de Orticanoodles, unen mármol, arte contemporáneo y territorio.
Massa, Italia – septiembre de 2026 – Marmoles Man celebra su 15.º aniversario con la inauguración de su nueva sede en Massa y un proyecto que une la trayectoria empresarial de la compañía con el mundo del arte contemporáneo.
Fundada en 2011 en el distrito de la piedra de Massa-Carrara, Marmoles Man selecciona, elabora y distribuye mármoles procedentes de los Alpes Apuanos y de otras regiones del mundo. A lo largo de los años, la empresa ha consolidado una fuerte presencia en los principales mercados internacionales sin perder el profundo vínculo con el territorio en el que nació.
El 15.º aniversario y la inauguración de la nueva sede marcan un nuevo capítulo en este recorrido. Para celebrar la ocasión, la empresa ha decidido dialogar con el arte a través del material que está en el centro de su trabajo diario: el mármol.
Más que una celebración ajena a la producción, el proyecto se ha concebido en el mismo lugar donde la piedra se selecciona, se elabora y se distribuye.
El proyecto de Luciano Massari
El proyecto nace de la investigación artística de Luciano Massari, escultor nacido en Carrara que estudió en la Academia de Bellas Artes de la ciudad, de la que fue director durante muchos años.
Con el tiempo, Massari ha desarrollado una relación con el mármol que va mucho más allá de su dimensión técnica. Para él, la piedra se convierte en un medio para explorar el espacio, la memoria, el paisaje, el tiempo y las transformaciones que los moldean.
Para Marmoles Man, el artista ha decidido profundizar en el tema del «Umbral».
Un umbral marca una frontera, pero no es simplemente un límite. Es también un punto de paso entre dos condiciones: lo que se deja atrás y lo que aún puede comenzar. Puede ser una puerta, una línea, una separación física o el signo de un cambio, de una elección o de una forma distinta de mirar la realidad.
De esta idea han nacido cuatro esculturas de mármol de gran formato y una serie limitada de pinturas concebidas específicamente para el proyecto y realizadas directamente sobre piedra.
El mármol asume así dos papeles distintos pero complementarios. En las esculturas conserva el peso, el volumen y la presencia física del material; en las pinturas se convierte en una superficie atravesada por signos, imágenes y color. La piedra ya no es solo un cuerpo que modelar, sino también un espacio sobre el que intervenir.
Del mármol a la pared
El proyecto se extiende por las grandes paredes interiores de la nueva sede de la empresa con un mural permanente de unos 500 metros cuadrados, realizado en colaboración con Walter «Wally» Contipelli, de Orticanoodles.
El encuentro entre los dos artistas es especialmente significativo por su origen común. Ambos nacieron en Carrara, pero han seguido caminos artísticos distintos y han desarrollado dos enfoques diferentes de la imagen y el espacio.
Massari ha centrado su investigación en la escultura y en la relación directa con la materia, mientras que Contipelli ha trabajado con muros, pintura y entorno urbano, y ha realizado grandes proyectos murales en Italia y en el extranjero.
Para Marmoles Man, Contipelli toma una forma concebida por Massari y la traslada a la pared, añadiendo su propio lenguaje visual e integrándola en una imagen creada específicamente para los espacios de la empresa.
Es en este paso donde surge uno de los elementos más significativos del proyecto: la misma forma atraviesa dos dimensiones distintas: primero como mármol, volumen y materia; después como línea, color e imagen.
El objetivo, por tanto, no es simplemente reproducir una escultura en una pared, sino explorar cómo una idea puede transformarse al pasar de un lenguaje artístico a otro.
La colaboración entre Massari y Contipelli se convierte en un proceso de transformación: la escultura ya no está confinada a su forma original, y el mural va más allá de una función puramente decorativa. Ambos pasan a formar parte de un único recorrido artístico.
El arte entra en el lugar de producción
La decisión de crear y exponer las obras dentro de la propia Marmoles Man también es central en el sentido del proyecto.
Las esculturas, las pinturas y el mural no se presentan en un museo o una galería, sino en el mismo lugar donde cada día el mármol se observa, se selecciona, se mueve, se elabora y se vende.
El arte entra así en el espacio de la producción y dialoga directamente con las actividades que definen la identidad de la empresa, creando un vínculo entre empresa, cultura y territorio.
«Queríamos celebrar nuestros primeros quince años mirando también al futuro. Para nosotros el mármol significa empresa, trabajo y mercados internacionales, pero al mismo tiempo representa cultura, arte e identidad de nuestro territorio. Traer estas obras a nuestra nueva sede nos permite unir estas dimensiones y contar el mármol desde otra perspectiva», afirma Tommaso Delia, director de Marmoles Man.
La inauguración de la nueva sede reunió a clientes, socios, colaboradores y amigos de la empresa, de Italia y del extranjero, para celebrar el recorrido iniciado en 2011 y marcar el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Marmoles Man.
Por un lado, el mármol, con su historia milenaria y su profundo vínculo con Carrara; por otro, el lenguaje contemporáneo del arte mural. Entre estos dos mundos se encuentra un territorio que sigue inspirando nuevas lecturas de la piedra y del paisaje.
Massari trabaja con la materia. Contipelli trabaja con la imagen. En su encuentro, el mármol sale del bloque, llega a la pared y vuelve a cambiar de forma.
Es aquí donde el tema elegido encuentra su expresión más clara: no simplemente una frontera que reconocer, sino un punto de paso desde el que puede comenzar una nueva transformación.
